esaBaL: OPINIÓN. III.

domingo, 14 de junio de 2009

OPINIÓN. III.

Ahí va una sobre democracia, y sobre su hermana la timocracia. Y sobre las elecciones fraudulentas de aquí, de allá y de acullá.

Hace muy pocos días hemos vivido unas elecciones presuntamente democráticas en los países miembros de la Desunión Europea a la Americana, y los resultados han sido claros y contundentes. El 56,76% de los 375 millones, de potenciales votantes se han abstenido. Y los grandes estadistas europeos, sordos donde los haya, y ciegos a más no poder, no se han dado por enterados, ni por aludidos. Sólo ha votado un 43,24% y se sienten legitimizados por las urnas. Y los medios de desinformación masivos, les hacen el juego, silencian irregularidades y contribuyen para que siga funcionando el circo timocrático.
En cambio, cuando las elecciones, son en países lejanos, ¡felicidades Ahmadineyad, por tu contundente victoria en las urnas! se denuncian todo tipo de irregularidades, pucherazos y tongos.
¡Qué facilidad tienen para ver la paja en el ojo ajeno! Y cuan difícil les es de ver el viga en el propio.

La diferencia entre ambas elecciones son abrumadoras.
En Irán los votantes acudieron en masa, de los 46 millones de posibles votantes, acudieron a votar la friolera cifra de 39.000.000 ciudadanos con derecho a voto. Que es el 85% de los posibles votantes. ¡Eso sí es legitimidad democrática! Cualquiera que hubiese ganado estaría legitimado para gobernar.
Tampoco gusta por las tierras de Occidente, mejor dicho, tampoco gusta a los políticos de poca monta que dirigen los destinos de Occidente los resultados de las elecciones en el pacífico Irán. Y eso que de los 39 millones que han votado, un 62% le ha votado a él. Al barrendero del pueblo, como le gusta autodenominarse.
En cifras unos 24 millones de votantes. Quiniestos mil arriba quieniestos mil abajo.
Los únicos verdaderamente contentos con la victoria de Mammud y que tienen algo que celebrar son los gobernantes de Israel. Netanyahu, Lieberman. Supongo que descorcharían las botellas de champaña al conocer los abrumadores resultados de las elecciones, de su archienemigo, Irán.
Para Israel, es mejor un Irán con Ahmadineyad, que con Musavi.

Y por comentar las elecciones de acullá, si no recuerdo mal, cuando el bebedor empedernido, accedió a la poltrona imperial, por el 2000, año arriba, año abajo, se produjo un pucherazo de dimensiones considerables, que convirtió al imperio por unos días a lo más parecido a una República Bananera.
Así que estos que ahora ponen el grito en el cielo por la victoria aplastante del vociferante Ahmadineyad, mejor harían en mirarse y limpiarse sus propios ombligos, en vez de los ombligos de los vecinos.

P.D. Para acabar no veo ninguna diferencia entre el ayatolá Joemeni y nuestro fraudulento rey de España. Y otros reyes de esta calaña que vegetan por nuestras queridísimas y amadísimas, a la vez que mancilladas tierras europeas.

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